Las porciones de comida se han duplicado y son culpables de la obesidadactual

Las porciones de comida se han duplicado y son culpables de la obesidad actual

Amalia Torres
Veinte años atrás, un café con leche y azúcar cabía en una taza de 250 cc y entregaba 45 calorías al organismo. Hoy un café con leche tiene, en promedio, 305 calorías y se sirve en un tazón, de preferencia extra grande.
Si en los años 90 una hamburguesa con queso sumaba 330 calorías, hoy casi duplica esa cantidad llegando a las 590. Y si dos trozos de pizza con salame tenían 500 calorías, hoy dos slices XL tienen 850 calorías, según datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.
"Las porciones se han duplicado y en algunos casos triplicado", dice la doctora Karin Papapietro, nutrióloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
Para ejemplificar, Papapietro dice que basta con recordar el tamaño de los paquetes de cabritas que se vendían años atrás en el cine. "Antes una porción era un cambuchito, ahora la gente compra cajas de cabritas".


De hecho, según los datos estadounidenses, el popcorn es una de las porciones que más ha crecido: pasó de entregarle 270 calorías al organismo, a superar las 600.
"En los restaurantes de comida rápida es donde más se ve que han aumentado las porciones. Y lo peor es que este es el tipo de comida más mala: es más alta en sal y en azúcar", dice Papapietro.
Eso sí, incluso las ensaladas han aumentado su volumen y total calórico: una César con pollo, por ejemplo, pasó de 390 a 790 calorías. "Las ensaladas actuales son gigantes, pero además les ponen maní, mucho queso rallado, crutones y exceso de aliños, lo que las vuelve muy calóricas", advierte la nutrióloga Ada Cuevas, desde la Clínica Las Condes.
Según agrega, "está estudiado que este cambio en las porciones es una de las causas de la obesidad".
Cambio de mirada
"Al agrandarse las raciones de comida, cambia el concepto de lo que es normal. Un niño de 10 años, por ejemplo, reconoce como normal un completo más grande del que se comía antes. Y cuando ese niño sea adulto y tenga que proveer a sus propios hijos, les va a dar estas raciones como si fueran normales", dice la doctora Papapietro.
A esto se suma, advierten las especialistas, que cada vez las personas son más sedentarias, lo que aumenta los riesgos de obesidad. Según la Encuesta Nacional de Salud 2010, el 88,6% de los chilenos no hace deporte en su tiempo libre.

Por eso, saber diferenciar cuánto es demasiado es clave, coinciden.
"Dejar la mitad del plato es difícil porque la tendencia psicológica del ser humano es a comerlo todo. Pero hay algunos consejos útiles: por ejemplo, servirse la comida en un plato no muy grande, donde el tamaño de la porción de carne no supere el tamaño de la palma de una mano y la porción de arroz sea del tamaño de una taza", dice la doctora Ada Cuevas.
"En la pirámide alimenticia -agrega Papapietro- las porciones son de media o una taza. No hay porciones de dos tazas y media, como se ve en algunos platos actuales".
Otro consejo es evitar el autoservicio en la mesa y priorizar los platos servidos, para eludir las repeticiones.


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